La ansiedad es una sensación muy frecuente en la sociedad en la que vivimos donde el ritmo de vida nos obliga a vivir acelerados y tener preocupaciones constantes.
Muchas personas sufren de ansiedad frecuentemente, lo que puede desembocar en angustia, atracones de comida o un ataque de ansiedad generalizada.
Sin embargo, existen muchas plantas medicinales y variados alimentos que pueden ayudarnos a manejar los niveles de ansiedad en nuestro cuerpo.
Por ejemplo, entre las plantas sugeridas por la fitoterapia para calmar la ansiedad se encuentran todas aquellas que tengan propiedades sedantes y que actúen sobre el sistema nervioso central.
La valeriana es una planta que es muy exitosa para los trastornos del sistema nervioso.
Permite conciliar el sueño tranquilamente, y calma las palpitaciones y el vértigo producidos por el estrés y la ansiedad.
Las infusiones de albahaca y de melisa también son una excelente opción para sedar el sistema nervioso.
La lavanda, una planta que se consigue en prácticamente todos los países del mundo, también tiene un efecto sedante y ayuda a tranquilizarnos cuando estamos con mucha ansiedad.
El tilo es otra de las plantas medicinales más efectivas; un té de tilo nos relaja casi instáneamente y pueden beberse hasta cuatro tazas por día.
Un té de amapolas, además de ser relajante, es exquisito si le agregamos una cucharada de miel.
Si lo bebemos antes de dormir nos aseguraremos un sueño relajado y placentero.
Respecto a la alimentación, diversos productos también puede servir para atenuar los síntomas de la ansiedad.
Debemos elegir principalmente los productos que contienen antioxidantes y magnesio, ya que ayudan a calmar los nervios.
Los baños de inmersión con algunas hierbas relajantes también son una excelente opción.
Debes preferir el tomillo, la lavanda y la salvia. Puedes utilizarlas como hierbas secas o en forma de aceites esenciales.
El Dr. Erick Estrada Lugo nos habla en esta entrevista sobre el papel vital de las plantas medicinales en la salud pública, así como la importancia de que en las instituciones educativas de nuestro país se multipliquen los estudios sobre este tipo cultivos.
RDU:¿Cuál es la importancia que las plantas medicinales tiene y han tenido en la salud de la población en general?
Erick Estrada Lugo: Considero que esta pregunta debe abordarse desde varios aspectos, por ejemplo, socialmente: en México, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, al menos el 90% de la población usa las plantas medicinales; de ese 90%, la mitad usa exclusivamente a las "yerbas" para atender sus problemas de salud; el otro 50%, además de las hierbas medicinales, usa la medicina alópata.
En el rubro de la salud: para el 45% de la población nacional es el único recurso con el que cuentan, además de los rituales de curación que les hacen los curanderos. Para otro 45% de la población complementan la herbolaria con alopatía o viceversa, complementan la alopatía con herbolaria.
Además desde 1998 es legal el uso de la herbolaria y partir del 19 de septiembre del 2007 el del uso de la medicina tradicional indígena, además de la herbolaria indígena, es legal el uso de los rituales tradicionales de curación como las limpias, curaciones de espanto, pérdida del alma, el uso del temazcal como una ceremonia de renacimiento o como técnica médica de desintoxicación a través de la sudoración profusa (se suda en promedio un litro de sudor cada 20 ó 30 minutos). También existen temazcales para aplicar terapias. Además de diferentes tipos de partos: el convencional en una cama y el parto vertical donde la mamá da a luz en cuclillas.
Y desde la importancia étnica: las plantas medicinales han sobrevivido, a pesar del sistema, unos 10 millones de indígenas de una 56 etnias, los cuales hablan alguna lengua ancestral además del español, usan una herbolaria regional ancestral y algunos complementan con alopatía en la clínica rural. Así que conocemos mucha de la herbolaria en nombres indígenas, dentro de su cosmovisión, lo cual nos permite conocer a profundidad la medicina ancestral. Esas culturas están vivas, transmitiendo oralmente este conocimiento milenario hasta el día de hoy.
Estudio y conservación
RDU:¿Por qué es importante impulsar su estudio y preservar su conocimiento?
ESL: Considero que es primordial impulsar su estudio porque, de acuerdo con cifras de la OMS, de toda la herbolaria mundial, se ha usado menos del 1% para el desarrollo de todos los medicamentos, unos 10,000 (diez mil) de todas las farmacias del mundo; así que tenemos un 99% de hierbas para desarrollar muchos más miles de nuevos medicamentos. En México, sólo se han estudiado unas quinientas plantas medicinales, tenemos pendientes al menos 4,000 (cuatro mil). Además de que en cada estudio regional que hacemos siempre encontramos nuevas plantas para la ciencia nacional. En los años noventa teníamos registradas unas 3000 plantas y ahora 4500. Calculamos que al menos podemos registrar otro tanto en la próxima década, y para estudiarlas requerimos que en las universidades, en lugar de recortar los presupuestos, los multipliquen. Sólo que los políticos no han entendido ni entienden la importancia que tiene la ciencia y la tecnología en el desarrollo de las naciones, desgraciadamente.
RDU:En su opinión, ¿cuál es el aporte más valioso de las plantas medicinales mexicanas a la industria farmacéutica a nivel mundial? Podría mencionar algunos ejemplos de estas plantas y sus cualidades.
ESL: El aporte mas valioso sin duda alguna es el barbasco, planta silvestre de Veracruz conocida como camote silvestre, ñame o camote mexicano, cuyo nombre científico es dioscorea composita y dioscorea mexicana. Estas dos especies de barbasco crecen en todo el sureste mexicano tropical luvioso, en las selvas medianas y altas; es un bejuco que desarrolla un camote bajo tierra, que sintetiza (fabrica) una molécula llamada diosgenina la cual es muy parecida a las hormonas sexuales humanas, tanto la progesterona de las mujeres como de la testosterona de los hombres. Con esta planta comenzó la revolución sexual en el mundo, pues a partir de ella se fabricaron las píldoras anticonceptivas para las mujeres de todo el planeta. Además de la misma diosgenina del barbasco se desarrollaron un grupo de medicamentos alópatas de tipo corticosteroides, como la cortisona.
Otra de las plantas es el toloache, la datura stramonium, esta planta es tóxica si se preparan sus hojas en té para tomar; pero uno de sus alcaloides, la hiosciamina, es uno de los componentes de la buscapina, medicamento analgésico y antiinflamatorio para los cólicos menstruales y otros.
RDU:¿Cuál o cuáles son las diferencias entre los medicamentos y los productos elaborados con base en plantas medicinales?
ESL: En la Ley General de Salud se distinguen dos tipos de preparados:
a) Remedios herbolarios: son producto de las tradiciones de los pueblos, es la herbolaria milenaria, son las plantas que se venden en los mercados y tiendas naturistas, las que crecen en los huertos familiares.
b)Medicamentos herbolarios: son producto de la aplicación de la ciencia y la tecnología a los remedios herbolarios: los remedios herbolarios forman parte de las tradiciones y los medicamentos herbolarios a la ciencia experimental: farmacología-ratas; fitoquímica-extractos y principios activos; cultivo técnico-estandarización de las cosechas y evaluación clínica en pacientes voluntarios.
Otra diferencia entre medicamento alópata y herbolario: el alópata está basado en una molécula químicamente pura y sólo una molécula en un medicamento, como la aspirina que solo tiene ácido acetil salicílico, así hay 10,000. El medicamento herbolario está hecho a partir de extractos químicamente muy complejos, unas 100,000 sustancias diferentes, pero con el conocimiento de cuál es el principio activo y en qué cantidad está presente, se sabe muy bien la concentración. Muchas veces van algunos principios activos y no solo uno, pero acompañado de miles de sustancias que están presentes en la planta. Esta mezcla compleja de sustancias reduce muchísimo los efectos secundarios: el 30% de todos los pacientes con úlceras en el mundo, éstas fueron producidas por los medicamentos, principalmente analgésicos, principalmente aspirina. Sólo por citar el ejemplo más emblemático: la alopatía.
Consumo
RDU: En su opinión, la población en general ¿posee suficiente información para llevar a cabo un consumo responsable y adecuado de plantas naturales?
ESL: En mi experiencia, la población en general no posee los conocimientos suficientes para un consumo responsable de las hierbas. Me he percatado cientos de veces que las amas de casa no distinguen un cocimiento de una infusión; no saben que las plantas aromáticas no se hierven, no saben que de la manzanilla sólo se usan las flores y que sólo se preparan en infusión. Tampoco saben que los tés, ya hechos, no se deben guardar y mucho menos con la planta, ya que con el tiempo se extraen taninos que pueden ser tóxicos al hígado, principalmente en niños. Tampoco saben que plantas muy comunes como el epazote no se deben administrar a niños menores de 6 años porque pueden causar convulsiones. Para niños mayores y los adultos no representa ningún riesgo en las dosis normales, al igual que recomiendan los médicos alópatas de no automedicarse.
Nosotros los especialistas en herbolaria tampoco recomendamos la automedicación. Hemos impartido clases de herbolaria durante 30 años en Chapingo y los últimos 10 años se han clases gratuitas en el Centro Médico Nacional siglo XXI. Además de ofrecer como servicio universitario consultas gratuitas con seis especialistas en herbolaria durante el día de las clases.
RDU:En la actualidad, muchas plantas medicinales se consumen sin restricción alguna, incluso muchas se ostentas como “suplementos alimenticios”. Qué aspectos es necesario considerar antes de consumirlos.
ESL: Las plantas medicinales no deberían considerarse como suplementos alimenticios, pues no lo son. Ya existe un reglamento de ley que regula a las plantas medicinales como remedios herbolarios o como medicamentos herbolarios, y ya no como en la antigüedad; que al no haber reglamento para la herbolaria, ésta se incluía en los suplementos alimenticios. Afortunadamente esto ya está cambiando y ya debería de haber cambiado, pues los alimentos nutren y las hierbas curan.
Desgraciadamente el 99% de la herbolaria que se comercializa es silvestre, que se caracteriza por la variabilidad; es decir la planta medicinal y su eficacia es un concepto regional, pues no se puede separar a la planta medicinal de las características del suelo y el tipo de clima donde crece con las propiedades curativas. Por ejemplo: la Damiana crece en todo el país, pero sólo la de Baja California Sur y Sonora tiene el efecto estimulante para la circulación; en el resto de los estados no funciona.
Es fundamental cultivar las plantas para evitar tanta variabilidad, hace falta desarrollar agroindustrias que lo hagan, por eso la herbolaria de los mercados y tiendas naturistas a veces funciona y a veces no, en general falta mucho control de calidad, desde las regiones de colecta hasta los procesamientos, pues muchas pequeñas y grandes empresas asolean las plantas al secarlas, lo cual baja mucho la calidad, o no se tiene la higiene requerida: las plantas se contaminan con tierra, plumas, pelo de animales, etcétera. Amén de la confusión que genera el uso de los nombres populares: hay 26 uñas de gato, 20 colas de caballo, 18 valerianas, 9 hierbas del sapo, 18 zarzaparrillas, etcétera. Por eso, en nuestro programa nos vimos obligados a procesar y producir nuestras propias fórmulas herbolarias para tener la seguridad de que el paciente, al tomar nuestra hierba del sapo cultivada en nuestros campos experimentales y con control de calidad, tenga la certeza de su eficacia para el colesterol y los triglicéridos, tanto los depositados como los que están en la circulación.
La comunicación con el mundo espiritual a través de las plantas sagradas (alucinógenos) que llevan a un estado alterado de conciencia que posibilita el contacto. Las plantas de los dioses.
Un tratamiento natural realizado con hierbas siempre debe ser apoyado con una actitud mental positiva y una predisposición anímica al mejoramiento de la salud. Los baños con hierbas son un buen complemento que ayuda al cuerpo en su totalidad a liberarse de problemas físicos. No son contraindicados, salvo por un acertado criterio médico, lo cual consulte con él si tiene alguna duda. Aqui daremos una lista de hierbas y su preparación para tomar un baño saludable que apoyará en casos de determinadas afecciones físicas. Tambien pueden hacerse baños de vapor echando en el agua las hierbas indicadas para cada enfermedad.
En general se recomienda utilizar de 500 gramos a 1 kilo de hierbas medicinales para los baños. Se puede preparar con anterioridad, haciendo hervir por unos minutos (30 minutos mas o menos), las hierbas en un recipiente grande y luego se vuelca al agua filtrada de la bañera (tina). El tiempo a sumergirse en el agua puede ir de los 15 a 20 minutos, luego friccionar todo el cuerpo con una esponja suave y finalizar el baño con una ducha tibia o fria. En algunos casos no es aconsejable hacer este cambio de temperatura.
Baños de Boldo: Es muy indicado en casos de reumatismo, gota y afecciones dérmicas. Se utiliza 500 gramos de boldo, haciendo hervir por 30 minutos, echar en el agua caliente y sumergirse por unos minutos en ella. Friccionar el cuerpo con jabon de coco.
Baños de eucalipto: El eucalipto es un árbol que actúa como buen desinfectante y purifica la piel eliminando células muertas de la dermis logrando de este modo una limpieza profunda en el cuerpo. Es indicado en casos de dolores articulares, resfríos, golpes, catarros, gripe, afecciones dérmicas, reumatismo y granos. Tiene un gran efecto sobre el ánimo, pues su rico olor modifica estados de humor, logrando bienestar general y tranquilidad.
Baños de Manzanilla: Estos baños curan hinchazones en el cuerpo producidas por golpes o torceduras, es calmante y desinfectante a la vez. Tiene efectos sobre impurezas de la piel, limpiándola, dejándola suave y fresca. Se aplica en casos de supuraciones, granitos, dolores reumáticos, artríticos y problemas nerviosos, pues tiene un suave efecto calmante.
Baños de Mostaza: Se pueden emplear 250 gramos a las que se le agregará, en el recipiente que la contenga, agua hirviendo, no es necesario hacer hervir todo junto. Estos baños son muy apropiados en caso de: Pulmonía, artrosis, artritis, bronquitis, gripes, resfrios, debilitamiento general, nerviosismo, mareos, vértigos, dolor de piernas, dolores de pie por cansancio, sudoración en los pies, problemas de piel, menstruaciones retrasadas, calmante y energizante.
Baños de hojas de pino : Se utilizan los brotes nuevos de ramas de pino, piñas frescas y hojas. Haciendo hervir 1 kilo de estos elementos del pino en 7 litros de agua durante 6 o 7 horas. Luego se filtra y con el té obtenido se vuelca en la bañera para proceder al baño. En casos de afecciones de la piel puede agregarse un poco de miel blanda y mezclar en el agua, luego puede friccionar el cuerpo con un jabón neutro. Es muy bueno en problemas nerviosos, enfermedades de los pulmones y garganta, en enfermedades de las piernas como por ejemplo várices, se aplica tambien para aquellas personas que sufren de reumatismo y gota, en casos de asma y problemas en general de los pulmones. Para este último caso, se puede proceder a inhalar vapores del té de pinos.
Baños de Menta: Estos baños son estimulantes del sistema nervioso en general, produciendo bienestar general y armonía en general. Fortifica el cuerpo y refresca la piel. Se emplea en casos de nerviosismo, angustias, cansancio laboral, debilidad y melancolías.
Baños de Ajenjo: Es usado en casos de problemas dérmicos producidos por ácaros o picaduras de insectos, pues su acción es desinfectante y antiparasitaria. En casos de picazón del cuerpo, un baño con un preparado de hojas de ajenjo liberará de esas molestias. Tambien pueden hacerse baños de asiento en casos de hemorroides y pediluvios (lavado de pies), en casos de problemas de sudoración desagradable de los mismos.
A pesar de ser un mecanismo de defensa natural del cuerpo humano, la inflamación es una reacción que puede causar serias complicaciones. Una de ellas es el dolor crónico, en general causado por condiciones como la artritis, el dolor de cuello y espalda o tendinitis.
Si sufres una de estas condiciones que normalmente producen inflamación, lo más recomendable es que intentes controlarla. Algunas hierbas medicinales pueden servirte para ello, pues ellas, combinadas con la actividad física y la práctica de técnicas de relajación, pueden reducir la inflamación y el dolor asociado a ella.
Una planta medicinal muy conocida y consumida en calidad de especia es el jengibre. Múltiples investigaciones han destacado al jengibre como una planta medicinal con diversos beneficios, pero una de sus capacidades más importantes es el control de la inflamación. El dolor de la artritis, por ejemplo, puede ser reducido con jengibre incluso con mayor intensidad que utilizando medicamentos convencionales.
La cúrcuma es otra de las plantas medicinales recomendadas para reducir el dolor. Normalmente utilizada con frecuencia en ayurveda, concretamente la cúrcuma es útil para reducir el dolor asociado a tendinitis y problemas auto-inmunes.
Finalmente recomendamos al harpagófito, una planta tradicionalmente utilizada para tratar la artritis reumatoide, aunque también puede reducir el dolor asociado a tendinitis, osteoartritis y dolor de cuello y espalda.
La comunicación con el mundo espiritual a través de las plantas sagradas (alucinógenos) que llevan a un estado alterado de conciencia que posibilita el contacto. Las plantas de los dioses.
Hay quien afirma que unas gotas de rosa mosqueta aplicadas a diario sobre la piel son suficientes para devolverle la lozanía de su juventud. No en vano el aceite que se obtiene de las semillas de esta planta está considerado el mejor regenerador natural de la piel que se conoce. Además es antioxidante, hidratante, nutritivo, reafirmante, reparador y repigmentante, entre otras propiedades. De ahí que se utilice para cicatrizar heridas, borrar estrías, atenuar arrugas, eliminar manchas cutáneas, recomponer la tersura de la piel en caso de quemaduras, etc. Sin efectos secundarios ni contraindicaciones.
En la Cordillera de los Andes -especialmente en Perú, Argentina y Chile- crece un arbusto silvestre de flores rosadas y fruto rojizo originario de Europa que los científicos denominan Rosa Affinis Rubiginosa y que los lugareños llevan siglos llamando Rosa Mosqueta.
De sus semillas se obtiene un aceite amarillento que es considerado como uno de los regeneradores y rejuvenecedores dérmicos más poderosos que existen y que, además, no produce efecto secundario indeseable alguno.
Huelga decir que por estos motivos el aceite de rosa mosqueta es uno de los productos que mayor interés ha despertado en los últimos años en los campos de la Dermatología y la Cosmética pero también cirujanos y otros profesionales de la Medicina lo han incorporado a su arsenal terapéutico por sus más que contrastadas propiedades beneficiosas.
Así, por ejemplo, se ha comprobado que este aceite ayuda a prevenir el cáncer cutáneo provocado por la sobreexposición al sol, que contribuye a una más rápida reparación de pieles quemadas o expuestas a radiación, que atenúa o incluso borra cicatrices hipertróficas, que previene y combate las antiestéticas estrías y que regenera más rápidamente los tejidos tras una cirugía además de retardar la aparición de los signos de envejecimiento cutáneos, entre otras posibilidades.
¿El secreto? Su extremadamente rica composición en ácidos grasos poliinsaturados y en vitaminas que convierten a este producto en una eficaz "goma de borrar imperfecciones" que nos ofrece la Naturaleza.
ALIMENTO PARALA PIEL
Aunque ya los indios patagónicos utilizaban rosa mosqueta para mantener la juventud de la piel, cicatrizar heridas y tratar diversas dolencias las propiedades terapéuticas de su aceite fueron oficialmente "descubiertas" hace sólo treinta años gracias a un estudio realizado por la Facultad de Química y Farmacología de la Universidad de Concepción en Chile cuyos resultados fueron asombrosos.
Se observó que la aplicación continuada del aceite de esta planta ayudaba de manera efectiva a atenuar cicatrices y arrugas y a rejuvenecer la piel en casi 200 pacientes que presentaban cicatrices debidas a cirugías, quemaduras y otras afecciones que provocaban un envejecimiento prematuro. Y todo ello sin provocarles reacciones o efectos secundarios adversos.
Obviamente a este interesante trabajo le han seguido muchos otros a lo largo de estas tres décadas que han logrado contrastar las pretendidas propiedades de esta planta.
Así, por ejemplo, presenta un alto contenido en ácido linoleico (en torno a un 45% de su composición) y en ácido linolénico (alrededor de un 30%), ácidos grasos esenciales poliinsaturados que confieren permeabilidad y flexibilidad a las membranas de las células y que están directamente relacionados con la síntesis de colágeno y elastina, sustancias que otorgan firmeza y elasticidad a la piel.
Además estos ácidos poliinsaturados regulan los mecanismos de defensa y crecimiento celulares así como los procesos biológicos que intervienen en la regeneración de los diversos tejidos. Pero, además, el aceite de rosa mosqueta contiene ácido oleico y cantidades menores de ácidos palmítico, esteárico y araquidónico que también contribuyen a su reconocida capacidad regeneradora.
Otro compuesto importante -responsable en gran medida de las propiedades fisiobiológicas de este aceite sobre la piel y los tejidos- es el ácido transretinoico o tretinoína que se encuentra en él en concentraciones pequeñas (de entre el 0,01 y el 0,5%) pero suficientes para conferirle a la rosa mosqueta la capacidad de reducir la tumorigenicidad de las células y acelerar la epidermopoyesis y la regeneración de los tejidos, de reducir el tamaño y mejorar el aspecto de cicatrices -incluso antiguas-, de atenuar las estrías o eliminar las arrugas así como de prevenir la aparición de signos de envejecimiento prematuro de la piel.
Además tiene una marcada acción antiinflamatoria tal y como descubrieron los científicos Pommer y Samecki a quienes se atribuye el hallazgo de esta forma de la vitamina A.
El aceite de rosa mosqueta contiene también vitaminas C (en cantidad importante), E, B1 y B2 así como polifenoles, flavonoides y pectinas, entre otras sustancias.
Todos estos elementos nutren la piel, la proveen de las sustancias que precisa para mantenerse sana o regenerarse tras una agresión de cualquier tipo y convierten a la rosa mosqueta en una ayuda natural que cada vez recomiendan más profesionales de la salud por sus excepcionales propiedades.
REGENERADOR, HIDRATANTE, ANTIENVEJECIMIENTO
Pero, ¿cuáles son esas tan laureadas cualidades del aceite de rosa mosqueta? Pues a día de hoy -las investigaciones sobre sus posibilidades terapéuticas prosiguen en diversas universidades y hospitales de todo el mundo y probablemente hagan ampliar la lista- las propiedades contrastadas por los expertos son las siguientes:
-Regenera los tejidos
Este aceite, rico como hemos mencionado en ácidos grasos, acelera el ritmo de regeneración y reparación celulares. De hecho es el regenerador de la piel más potente que se conoce. De ahí que cada vez más cirujanos lo empleen para tratar la piel tras una cirugía o en casos de quemaduras, cicatrices, estrías, úlceras por decúbito, arrugas y cualquier condición en que la piel necesite regenerarse.
Por ejemplo, se ha comprobado que ayuda a reparar las pieles dañadas por quemaduras de primer y segundo grado, las provocadas por el sol e, incluso, las quemaduras por radiación. Pero también es muy útil para recuperar la piel después del sol, de la depilación, de un peeling, del afeitado, etc.
-Estimula la producción de colágeno y elastina Pero sus efectos no se quedan sólo en la epidermis sino que trascienden a capas más profundas de la piel donde revigoriza los fibroblastos, células dérmicas que producen colágeno y elastina responsables de la firmeza y elasticidad de la piel y del tejido conjuntivo, y muy implicadas -como veremos- en la aparición de estrías.
Atenúa las cicatrices de cualquier etiología Aunque sean antiguas, hipertróficas, queloides, producidas por acné o varicela, resultantes de un trasplante de piel, de una operación quirúrgica o de un accidente. Todas mejoran notablemente su aspecto y la piel se alisa además de recuperar su suavidad y tersura. Así al menos quedó demostrado ya a raíz de aquel primer estudio realizado en la universidad chilena.
Hidrata en profundidad El aceite de rosa mosqueta refuerza la barrera de ceramidas en el interior de las células epidérmicas reduciendo así la pérdida de agua de la piel. Además, por su alto nivel de penetración también incide en cambios dérmicos que favorecen la hidratación profunda de la piel, especialmente de las zonas más proclives a la aparición de arrugas o asperezas (manos, talones, codos, etc.)
Combate el envejecimiento Al nutrir e hidratar las células el aceite de rosa mosqueta -usado a diario- ayuda a eliminar las arrugas no profundas, a retardar la aparición de otras y a atenuar las líneas de expresión. Asimismo previene los signos de fotoenvejecimiento mediante la autogeneración de melanina. La piel recupera su frescura y lozanía y de ella se borran las antiestéticas bolsas y ojeras que envejecen el aspecto de las personas que las sufren.
Redistribuye la pigmentación de la piel Por su capacidad de generar melanina el aceite de rosa mosqueta ayuda a corregir los problemas cutáneos debidos a una sobreexposición al sol, entre ellos las manchas solares. Además uniformiza el tono de la piel de todo el cuerpo y elimina hiperpigmentaciones como melasmas, cloasmas y léntigos.
Previene el cáncer cutáneo Y lo hace a través de varios mecanismos. Por ejemplo, activando la autogeneración de melanina o minimizando los efectos negativos de la radiación ultravioleta gracias a su reconocida capacidad antioxidante y neutralizadora de radicales libres.
Mejora la circulación sanguínea El aceite de rosa mosqueta acelera y regula el ritmo de microvascularización, es decir, mejora el flujo sanguíneo y la reposición de sustancias nutricionales de las zonas en las que se aplica.
Tiene propiedades antiinflamatorias Se ha comprobado que reduce la inflamación y congestión de los tejidos.
Es energetizante Proporciona a las células energía metabólica para que puedan llevar a cabo sus importantes funciones.
Restaura y protege el cabello Actúa como reparador natural del cuero cabelludo y del cabello, especialmente cuanto éste está seco, teñido o dañado por el sol, el cloro, el frío, etc. Basta con aplicarlo en las raíces y dejarlo actuar durante un par de horas antes de lavar el pelo con normalidad. Los resultados son inmediatos.
Puede también emplearse para uso interno. En este caso, tomado en infusiones, ayuda a mantener fuerte el sistema inmune y a prevenir enfermedades, especialmente resfriados, gripes y catarros intestinales; mejora los procesos enzimáticos; es un excelente reconstituyente de los tejidos; es ligeramente diurético y laxante; se usa en la disolución de cálculos biliares y renales y da muy buenos resultados en el tratamiento de estados depresivos. Además, por su riqueza en ácidos grasos poliinsaturados, es un regulador de las hormonas y del colesterol, y coadyuva en la protección frente a las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión arterial.
El laurel era utilizado para coronar las cabezas de nobles y triunfadores griegos y romanos, cuando veas las antiguas estatuas con una corona de ramas sabrás que son de Laurel.
El Laurel aún hoy se utiliza como símbolo de victoria, aunque actualmente se cuelga en el pecho de los triunfadores.
Las hojas de Laurel son utilizadas en la cocina debido al agradable sabor que transfiere a los alimentos, pero el Laurel además de lo que te contamos es un remedio natural excelente que ayuda a solucionar varios problemas de salud.
El Laurel como remedio natural Sus propiedades más importantes como remedio natural son:
Laurel como remedio casero para gripe, tos y bronquitis. Actúa como expectorante ayudando a desinflamar y despejar los bronquios. Se toman infusiones de 2 hojas de laurel en una taza de agua hirviendo, se tapa durante unos minutos y se beben 3 tazas al día.
Laurel remedio natural para el acido urico se toma en infusiones iguales al anterior.
Laurel remedio casero para regular la menstruación y aliviar el síndrome premenstrual. Se utiliza una cucharadita de hojas secas trituradas en una taza de agua hirviendo, se toma 1 o 2 tazas por día desde una semana antes.
Esta es una planta que crece principalmente en Europa, El sur de Rusia y Asia central. Sus flores amarillas brillantes contienen numerosas sustancias antiinflamatorias, analgésicas y analgésicas.
Esta planta ha probado ser efectiva en casos de golpes, contusiones y dislocaciones, dolores reumáticos, e inflamación de la piel. Antiguamente se utilizaba internamente en casos de catarro común, bronquitis, tos y dolor de garganta.
Sin embargo, aunque posee propiedades que la hacen efectiva en estos casos su uso interno presenta riesgos de arritmia cardiaca, y fuerte irritación del tracto digestivo. Por esta razón en la actualidad sólo se recomienda su uso externo.
El Árnica provoca un incremento en el flujo sanguíeneo al área en que se aplica. Su uso inmediatamente después de haber sufrido un golpe o contusión ayuda a evitar la aparición de moretones.
En Europa ha sido empleada exitosamente durante muchos años aplicándola sobre la piel para aliviar el dolor y la inflamación de golpes y torceduras.
El Árnica se consigue en forma de aceite, unguento y crema. En cualquiera de estas formas puede aplicarse sobre la piel de dos a tres veces por día.
Precauciones
Esta es una planta segura cuando se usa de la forma recomendada. Sin embargo, nunca debe aplicarse sobre heridas abiertas o en áreas donde la la piel no está presente.
NO debe usarse internamente excepto en el caso de remedios homeopáticos que por su propia naturaleza son extremadamente diluidos.
Cuando se aplica en exceso durante mucho tiempo puede causar escozor, y úlceras en la piel.
"Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento"Hipócrates Una de las bondades de la naturaleza son las hierbas y plantas que, desde tiempos inmemorables y de generación en generación se han utilizado con fines curativos.
Por ello, el legado de los antepasados, llámese medicina natural o tradicional, se ha aliado a la medicina moderna.EfectividadSe han realizado una cantidad importante de experimentos y estudios clínicos para comprobar la efectividad de ciertas plantas medicinales.
Se han demostrado los poderes curativos de una gran variedad de plantas y hierbas.CuidadosAl igual que cualquier párrafo mal empleado, las hierbas pueden llegar a ser dañinas y tóxicas "es conveniente su uso de manera racional o puede convertirse una arma de doble filo que atiente contra la salud del que las utiliza
Antes de consumir cualquier tipo de plantas, es indispensable consultar a un experto o conocedor. Sobre todo, deben tener cuidado adicional mujeres embarazadas, personas con presión alta o enfermedad coronaria.
Si se está tomando algún medicamento recetado por un médico, este nunca debe dejarse para reemplazarlo por una hierba, sin antes consultar con el médico que la recetó y con el que manda el nuevo remedio.
Trate de comprar las plantas en un lugar donde garanticen que las hierbas han sido sembradas sin plaguicidas, con una técnica de secado apropiado y en un lugar alejado del moho.Las plantas se pueden utilizar de varias maneras:* Como infusión: cuando se tiene la planta en un recipiente; se le agrega agua caliente, se mantiene durante diez minutos en esa agua y luego se cuela.
* De cocción: se hierve la planta, se cuela y se toma* Maceración: Cuando la planta se deja 24 horas en agua para que desprenda todas sus propiedades
* Tinturas: Lo mismo de la maceración pero en vez de agua se deja reposar en alcohol
* Cataplasma: Lavar bien la planta recién cortada. Se muele. La masa resultante se pone sobre el lugar afectado por el tiempo necesario. Cuando el cataplasma se seca, se bota.* Inhalaciones: Se prepara la planta, se cocina, cuando está hirviendo se hecha una parte del cocimiento en una olla. Lo demás se deja caliente y listo para usarse luego. Se cubre la cara con una toalla o sábana y se aspiran los vapores
Algunos ejemplos
Equinácea púrpura: Resfríos.
Ginseng: Fatiga.
Ginkgo biloba: Mejorar la memoria.Ajo: Colesterol alto y reduce presión sanguínea
Hierba de San Juan: Depresiones leves o moderadas.
Aloe vera: Quemaduras leves.
Jengibre: Náuseas.Aceite de lavanda: Dolor de cabeza por tensión.
Hombre grande: Para los riñones.
Ajenjo: Digestivo, regulariza la menstruación, aumenta el apetito.Contra parásitos intestinales.
Albahaca: Condimento, digestivo. Corrige desórdenes gastrointestinales. Las hojas frescas se emplean en tacos para combatir el dolor de oídos.
Alfalfa: Energética, reconstituyente y digestiva.
Anís: Condimento. Combate gases y cólicos.
Boldo: Enfermedades del hígado; en especial para estimular la secreción biliar. Ayuda a eliminar los cálculos biliares.
Borraja: Excelente sudorífico al comienzo de las fiebres eruptivas. Diurético. Como pectoral en bronquitis y catarros pulmonares. De uso moderado.
Ciprés (semilla): Evita la caída y conserva el color del cabello.
Cola de caballo: Diurético: Remineralizante. Limpia riñones e hígado. Usese moderadamente para evitar pérdida de electrólitos (potasio especialmente).
Diente de león: Purifica hígado y riñones. Ayuda a la expulsión de los cálculos biliares. Combate erupciones de la piel. Refuerza los glóbulos rojos en caso de anemia.
Eneldo: Con propiedades terapéuticas. Aumenta las secreciones lácteas.
Guayaba: Astringente. Contra diarreas y parásitos intestinales.Para erupciones de la piel, como baños.
Hierba buena: Combate los cólicos, dolor de estómago, tos. Ayuda al sistema nervioso y es indicada contra el insomnio.
Llantén: Para combatir la diarrea, trastornos renales y vesiculares. Ayuda a expulsar cálculos urinarios. Contra úlceras intestinales. En forma de enjuagues para curar las úlceras en la boca y encías sangrantes.
Manzanilla: Gastritis, estreñimiento, insomnio. Es digestiva, ayuda a calmar los dolores menstruales. Tomada en exceso es irritante.Malva: Usada en todas las inflamaciones, interna y externamente. Conviene en las bronquitis, catarros de las vías digestivas e inflamaciones gastrointestinales.Menta: Para el sistema nervioso, insomnio, dolor de estómago y cólicos. Ayuda a la digestiónNaranja agria: Tranquilizante del sistema nervioso. Ayuda a los procesos digestivos y en algunas afecciones del hígado.
Orégano: Condimento. Alivia afecciones bronquiales, el asma y la tos. Tiene propiedades sudoríficas.
Ortiga: Alivia el reumatismo, eliminando el ácido úrico. Limpia la sangre. Usada en afecciones del riñón, alergias, sarpullido. Ayuda a combatir el estreñimiento.
Tilo: Contra trastornos del sistema nervioso y para combatir resfríos. Calma la tos, ayuda a eliminar las diarreas en niños.
Tomillo: Se usa como tónico del estómago, sudorífico, calmante de la tos, antiespasmódico. En afecciones de la garganta, se usa como antiséptico en enjuagues.
Valeriana: Calmante del sistema nervioso, sedativo. Combate el insomnio, jaqueca, algunos casos de asma, dolor de cabeza. Pequeñas dosis aumentan la función de los órganos digestivos sin alterar el trabajo normal que ellos realizan.
Verbena: Indigestiones, dispepsia. Usadas en las diarreas y hemorragias. También para inflamaciones del hígado. Externamente, en lociones para la curación de las úlceras.
Zacate de limón: Afecciones bronquiales, gripe, tos resfríos. No es recomendable para personas con problemas renales o cardiacos.
Romero: Mala circulación. Estimulante, digestivo, antiespasmódico eficaz en las afecciones nerviosas, tales como palpitaciones, histerias y jaquecas. Uso externo: caída del cabello, limpieza cutis.
Ruda: Estimula la menstruación. Fortalece vasos sanguíneos frágiles y las venas varicosas. Muy abortiva. Dosis reducidas.
Siete hierbas: Tienen poderes curativos porque se refuerzan los efectos de cada una. Menstruación, artritis, digestión.
Las almas de las plantas han permanecido en los “cielos”, con las estrellas. No han caído en la materia ni están envueltas en las pasiones. Son puras y sanas, es decir, santas, razón por la cual poseen la capacidad de actuar sobre las pasiones, instintos y violencias de las confundidas almas emocionales de los seres humanos y, tal como lo formulara Bach, pueden elevar la frecuencia de sus vibraciones.
Antiguamente, los pozos, fuentes y riberas de los mares y ríos eran los umbrales donde se encontraban dos reinos, el reino húmedo y subterráneo del fértil regazo de la diosa de la Tierra y el luminoso reino del dios del Cielo. En estas zonas de transición aún se perciben fuerzas extraordinarias. Aquí pueden verse ninfas, silfos y ondinas, y el ser humano puede establecer conexión con el “otro mundo” si mira larga y fervientemente la superficie del agua. Estos lugares constituyen una brecha en la realidad cotidiana, ya que “no son ni esto ni aquello”, igual como los cisnes que habitan estos lugares no son ni aves ni serpientes, y su plumaje es blanco y brillante, como las túnicas de lino de los druidas clarividentes.
Los Sabios del Bosque y los Magos de las Plantas
Las energías etéreas invisibles se manifiestan en todas las formas y figuras naturales, desde los copos de nieve en forma de estrella hasta la simetría de las flores; en el microcosmos humano, dan forma a los pensamientos y a la imaginación. Durante siglos, los druidas celtas, los “sabios del bosque” (del celta, dru = árbol, roble; wid = ver, saber), fueron descubriendo estas energías en los bosques aislados. Conocieron los caminos de los elfos; vieron que detrás de la materia aparentemente sólida se oculta una fuerza milagrosa en constante mutación, que puede ser transformada y aprovechada. Con el de fin de proteger estos conocimientos de los abusos, mantuvieron este saber “en el corazón”, recopilado en versos; en otras palabras, lo aprendieron de memoria (by heart) y se negaron a plasmarlo por escrito.
Con el tiempo, se fueron perdiendo en el olvido muchas de estas tradiciones orales. Sin embargo, el mundo de los elfos siempre se da a conocer de nuevo a personas de buen corazón y amantes de la naturaleza. Frecuentemente, se trata de personas sencillas, como la herbolaria de la Selva Negra, a la que durante una epidemia de peste se le apareció un pequeño gnomo del bosque que la puso al corriente del poder curativo de las plantas medicinales diciéndole: “Comed bayas de enebro y pimpinela, así no moriréis tan rápidamente”. En los siglos XX y XXI, también ha habido (y hay) algunas personas que, consciente o inconscientemente, han tenido acceso al mundo etéreo. Rudolf Steiner, que también estudió la tradición celta, habla en este sentido de “poderes creadores”. Entre otras cosas, elaboró preparados de plantas medicinales que siguen desempeñando un papel importante en la agricultura biológica, ya que constituyen remedios eficaces para las plantas y la tierra.
Edward Bach, el padre de la terapia floral, también tuvo acceso a las energías etéreas que actúan tras la apariencia material y sabía que las plantas las podían transmitir. Advirtió que las cosas del mundo material no son fijas, y menos aún las “enfermedades”. A pesar de que la terminología médica da la impresión de que se trata de cosas explicables, en realidad son manifestaciones en constante proceso de transformación. Las denominadas enfermedades no se pueden explicar desde un punto de vista químico-mecánico, sino que se deben a disonancias energéticas causadas por actitudes anímicas negativas y percepciones erróneas. Con este concepto, Bach rebasó los límites de la medicina académica de su tiempo. En lugar de recurrir a concentrados de sustancias activas obtenidos en ensayos con animales, apostó a los poderes del sol, del agua y de las flores, capaces de transmitirle al alma humana parte de la bondad del universo para volver a armonizar con él.
El Alma de las Plantas
¿Dónde están el alma y el espíritu de las plantas? ¿Cómo se manifiestan? Si se busca en el lugar equivocado, no se puede encontrar nada. Al igual que no se puede llegar a comprender el comportamiento de una brújula si se estudia sola, sin relación con el magnetismo de la Tierra, no se puede comprender el espíritu ni el alma de las plantas observando un único ejemplar, sin incluir el sistema planetario y el cosmos. Las plantas no son organismos individualizados, emancipados de las circunstancias externas como, hasta cierto punto, es el caso del ser humano. Como seres vivos físicos, naturalmente están presentes en el mundo fenoménico y perceptible, pero todo lo que sucede espiritual y anímicamente en su interior –que determina su nacimiento y muerte- tiene lugar en armonía con el Sol y la Tierra y está influido por el movimiento de los planetas y la Luna. Lo espiritual y anímico de la vegetación se extiende, por consiguiente, al macrocosmos, a lo metafísico. Su existencia no constituye un microcosmos, un ego aislado y privado como el ser humano. El alma de la planta permanece invisible, excepto para los videntes. Olvidemos pues los microscopios y aparatos de laboratorios y pongamos la mirada en el firmamento.
Las almas de las plantas han permanecido en los “cielos”, con las estrellas. No han caído en la materia ni están envueltas en las pasiones. Son puras y sanas, es decir, santas, razón por la cual poseen la capacidad de actuar sobre las pasiones, instintos y violencias de las confundidas almas emocionales de los seres humanos y, tal como lo formulara Bach, pueden elevar la frecuencia de sus vibraciones.
Por lo que se refiere a los animales, en cambio, se puede hablar de almas “encarnadas”, ya que manifiestan todas las emociones anímicas: simpatías y antipatías, miedo, alegría, odio, envidia, amor, etc. Los animales superiores producen su propio calor interno; por consiguiente, ya no dependen de la radiación directa del sol y, a diferencia del reino vegetal silencioso, expresan sus emociones internas mediante gruñidos, graznidos, bramidos y otros sonidos. Esta vida anímica interior se acompaña físicamente de los órganos internos irrigados por la sangre. La planta no forma órganos; no se convierte en microcosmos, sino que continúa siendo una superficie orientada hacia el mundo exterior, el cosmos. Los impulsos, que en el animal parten de los órganos internos y chakras, les son transmitidos a la planta por los cuerpos celestes. Todas las hojas están dirigidas hacia el sol.
La posición del Sol en el firmamento y las fases lunares proporcionan las señales para la metamorfosis, para la germinación, la floración y la fructificación. Como han demostrado las investigaciones, cada tubérculo de papa mantenido en la oscuridad “conoce” la posición del Sol y de la Luna, la estación del año y la hora del día. Tal como han observado muchos jardineros biológicos, los movimientos de los planetas (conjunciones, oposiciones y situaciones en el zodiaco) modifican la metamorfosis de las hojas y flores y son causa de diferencias cualitativas en la forma, color, aroma o sabor.
Este aspecto cósmico de lo anímico en la planta aparece en la mitología de aquellos pueblos cuya fuente de conocimientos radica en la clarividencia. Éstos hablan de una diosa de la Vegetación, que se mueve entre el cielo y la tierra, en armonía con las estaciones. Se trata de la bella Perséfone de los griegos, hija de la madre de la Tierra Deméter. Durante dos terceras partes del año, Perséfone reside en la luminosa Tierra pero, debido a que está ligada a las semillas, debe permanecer un tercio del año con el oscuro dios del Mundo Subterráneo. Es la diosa Nana de la mitología germánica, que acompaña a su esposo Baldur, el radiante dios del Sol, al mundo de los muertos. Es también Blodeuwedd, la doncella de las flores de la tradición galesa, creada por el mago Gwydion para el héroe del Sol Llew Llaw Gyffes.
Devas, los Seres Luminosos
Las almas de las plantas, hijas de Nana o Perséfone, que dominan las distintas especies y géneros, suelen ser llamadas devas (sánscrito, deva = luminoso, divino). Apenas si se diferencian de los ángeles y, al igual que éstos, sólo pueden ser percibidas en estado de clarividencia. Para poder escuchar sus mensajes, el herbolario debe tener el alma pura. Los germanos solían enviar a niños inocentes a buscar plantas medicinales. Los indios sólo se enfrentan al alma de las plantas después de haberse purificado mediante ayuno, purgas y baños de vapor. Ginseng, el herbolario de la antigua China que buscaba la “raíz del cielo”, debía llevar una vida de abstinencia, no podía tocar el hierro ni comer carne. Éste dijo las siguientes palabras:
Oh, gran espíritu, ¡no me abandones!
He venido con el corazón puro;
mi alma es inmaculada,
ha sido liberada de todo pecado y malas intenciones...
Determinados momentos sagrados (el alba y el crepúsculo, los “tiempos intermedios” del calendario celta, san Juan) favorecen la comunicación y comunión con las devas. Cada especie de planta tiene su propia deva y cada deva posee a su vez un carácter personal. Algunas, como las plantas destinadas a la alimentación y empleadas con fines medicinales, son maternales; otras, como las orquídeas, son increíblemente hermosas; otras, como la adormidera (opio), son seductoras; y existen algunas que son tímidas y reservadas con el ser humano. Al igual que éste, forman grupos de familias y estirpes devas que presentan similitudes entre sí.
Estas cosas tal vez puedan parecer cuentos surgidos del reino de la fantasía, pero en realidad no son tan extrañas como nos quiere hacer creer la razón corriente. Son dominios a los que nos dirigimos cada noche cuando nuestros pensamientos, sentimientos y deseos ceden al sueño y nos alejamos de la superficie para sumergirnos en las profundidades del Yo y poder extraer nuevas fuerzas de la fuente primordial. Nos recuperamos del desgaste diario mientras el cuerpo descansa plácidamente como una planta. A veces, al despertar, logramos retener algunas impresiones fugaces del “otro mundo”, cuando éstas no son arrastradas por “el río del olvido”. En ocasiones, tenemos grandes visiones y sueños proféticos. Los verdaderos clarividentes pueden emprender conscientemente este viaje: cruzan la frontera a la luz del día, se comunican con las devas de las plantas, los antepasados y las entidades divinas y reciben sugerencias del Yo superior que puedan ser aprovechadas para beneficio de los prójimos.
La Flor, Símbolo de la Transformación
La flor de la planta es considerada un puente de unión con las dimensiones metafísicas. Se dice que Buda sólo tenía que mirar el cáliz de una flor para alcanzar un plano superior de conciencia (samadhi). En el sur de Asia y en otros lugares, se colocan flores a los pies de los ídolos. Determinadas flores, así como también el incienso, los cánticos, el agua del Ganges o el sonido de las campanas, atraen a los dioses y los hacen aparecer ante el ojo espiritual de los adoradores. Cada especie de flor es la expresión de una deidad: la flor del estramonio representa a Shiva, el destructor de todas las ilusiones; la flor de loto es el trono de la gran Diosa; la floreciente albahaca es Vishnu, el que lo conserva todo. Prácticamente no existe ningún hogar indio donde no se pueda encontrar un ramo de albahaca. Nosotros, los occidentales, a pesar de la secularización y el racionalismo, también seguimos adornando con flores nuestras habitaciones y casas para crear un determinado ambiente. Honramos a los muertos con coronas de flores y adornamos sus tumbas con coloridas flores.
Estas prácticas tienen su razón de ser, ya que es con la flor que la apariencia material de la planta entra en contacto con el más allá. Al ir entrando en el estadio de flor, la planta va evolucionando hacia la muerte. Va perdiendo progresivamente su fuerza vital, hasta alcanzar la última fase de crecimiento, cuando se produce una última metamorfosis, tras la cual la planta se vuelve hacia adentro. Vuelve a florecer brevemente en todo su esplendor antes de marchitarse. Desaparece por completo de este mundo visible y se convierte otra vez en el arquetipo, dejando atrás únicamente unas semillas diminutas. Sólo echando raíces en el suelo vitalizador, a partir de semilla o tubérculo, podrá volver a iniciar el curso de la vida. Siempre es la muerte cercana, la sequía, la oscuridad, el frío del invierno, el agotamiento de la vitalidad, lo que estimula a la planta a florecer, o lo que hace llenarse de vivos colores los bosques otoñales. Esto también lo saben los jardineros, que estimulan el desarrollo de las flores mediante la poda radical o la restricción artificial de agua.
Dado que la naturaleza externa, el mundo de las plantas, y la naturaleza interna del ser humano evolucionaron a partir de un mismo origen, podemos suponer que siguen estando relacionadas entre sí: “Las flores nos tocan el alma, porque tienen su origen en los efectos anímicos”. Por consiguiente, Edward Bach extrajo los remedios del lugar de la naturaleza macrocósmica donde se entrelazan los procesos vitales y los procesos psíquico-anímicos. En el ser humano, estos remedios también actúan en la zona de transición donde las emociones del alma se convierten en reacciones fisiológico-biológicas. Intervienen allí donde aún no hay nada fijo, donde todo está en suspenso.
Los remedios tradicionales, medicamentos obtenidos de raíces, cortezas y hojas, actúan cuando la enfermedad ya está avanzada. Por este motivo, por fuerza, son ligeramente tóxicos o, por lo menos, capaces de provocar intensas reacciones somáticas: han de actuar de forma drástica, sacudiendo las glándulas y órganos. Cuando éstos no hacen efecto, el médico generalmente recurre a venenos aún más fuertes, generalmente químicos, a hormonas sintéticas y, en caso necesario, al bisturí. Edward Bach, no obstante, encontró el punto de Arquímedes, el punto de suspenso donde lo grave aún puede ser curado con facilidad.
_____________
Extractos del libro Flores que Curan el Alma. Urano
Desde hace unos años, la utilización de las plantas en terapéutica ha sido objeto de renovado interés. Durante milenios, las plantas fueron el principal remedio para las dolencias de la humanidad, y llegó el momento en que los médicos de antaño ya no se limitaron a preconizar el empleo de plantas tal como se encontraban en la naturaleza y, para administrarlas a los pacientes en forma más eficaz, se procedió a la extracción de sus principios terapéuticos.
Cuando la medicina experimental hizo su aparición en el siglo xvi, se logró aislar, y más tarde producir, algunas sustancias activas, llamadas entonces alcaloides. Con ello, los químicos se situaron en primer lugar para la elaboración de los medicamentos, y así nació la quimioterapia. Aparecieron los medicamentos de síntesis y con gran rapidez se extendieron a todos los campos de la medicina.
Estos tratamientos eran muy eficaces y cabía pensar en que tales productos gozarían de prolongada existencia, pero, poco a poco, sus éxitos fueron menos espectaculares, los resultados se hicieron cada vez más dudosos, e incluso hicieron su aparición los efectos nocivos.
En vista de ello, numerosos investigadores centraron su interés en la medicina de las plantas, la fitoterapia (del griego “phiton”, planta, y “therapeuein”, cuidar o curar). Esta ha vuelto a situar en lugar de honor medicaciones muy antiguas, pero todavía no ha desvelado todos sus secretos. Una de sus ramas principales, tal vez la primordial, abre grandes horizontes: se trata de la modalidad de tratamiento que utiliza las esencias de las plantas, la llamada aromaterapia.
Por otra parte, la ciencia moderna permite explicar las innumerables virtudes de las plantas medicinales, puesto que los análisis químicos de los principales constituyentes activos demuestran que los componentes de las plantas susceptibles de una acción terapéutica son de una gran diversidad y de una complejidad capaz de cubrir gran número de campos de aplicación.
Una ciencia muy antigua
En todos los tiempos, el hombre ha utilizado numerosos vegetales, pero de un modo empírico, puesto que pronto adquirió la costumbre de buscar en la naturaleza aquello que pudiese curar sus dolencias.
Los egipcios sabían utilizar numerosos medicamentos extraídos de las plantas. Anestesiaban con maceraciones de plantas en vino, y procedían a la momificación según una técnica minuciosa, con ayuda de plantas, de esencias aromáticas, resinas y salmueras cuyas propiedades antisépticas conocían ya.
Al parecer, incluso sabían preparar, alrededor del año 2000 a. C, una esencia de cedro, calentando madera de cedro en un recipiente de arcilla sobre el que colgaban hebras de lana que se impregnaban del vapor; bastaba seguidamente con prensar estas hebras para obtener la preciada esencia.
Más tarde, numerosos médicos citaron en sus obras las plantas que utilizaban con gran frecuencia. Hipócrates, por ejemplo, nombra más de 250 plantas empleadas en su terapéutica, y Dioscórídes describe unas 800 en su obra De materia medica.
Entre los romanos, Plinio el Joven y Catón el Viejo utilizaron numerosas plantas con fines médicos, y la col, citada con gran frecuencia, fue en toda época un medicamento milagroso. A su vez, Carlomagno reconoció oficialmente el interés de las plantas y ordenó el cultivo de numerosas especies vegetales: árboles y arbustos, legumbres y flores.
En la Edad Media, los árabes estudiaron a fondo la destilación. Por consiguiente, a lo largo de toda la historia se encuentran personalidades ilustres interesadas por las plantas. El siglo de Luis XIV se distinguió en este aspecto, y el Rey Sol las empleaba principalmente para neutralizar los efectos de un apetito excesivo.
Los vegetales han constituido pues, durante siglos, los medios principales puestos a la disposición del hombre para combatir sus dolencias. Con la ayuda de la experiencia y al progresar los medios de que disponían los investigadores, su utilización ha pasado de la fase empírica a otra más elaborada.
La naturaleza, una botica maravillosa
“El jardín es una botica de la que deberíamos servirnos más a menudo”, se ha dicho con razón, y el enfermo que hoy desea escapar a la influencia de los medicamentos de síntesis se vuelve hacia el médico que ha optado por curar mediante la fitoterapia y la aromaterapia.
La medicina de las plantas no es, en modo alguno, un retroceso hacia épocas ya superadas, ya que el médico dispone, para ayudarle a establecer su diagnóstico, de todos los procedimientos habituales, aparte los medios de origen natural. Encargara los exámenes complementarios útiles —análisis de sangre y de orina, radiografías, etc.— y sus medios de detección de la enfermedad son los que le permita utilizar la ciencia actual.
Donde la acción del médico mostrará una divergencia será al recetar, pues en vez de prescribir los medicamentos químicamente puros producidos por los laboratorios farmacéuticos, recetará a su paciente medicamentos que contengan los principios activos de tal o cual planta o bien, según los casos, la propia planta, aislada o en asociación.
Evidentemente, la acción de estos principios activos tiene la misma meta que los medicamentos químicos. Pero los primeros son completos y se benefician de la compleja obra de la naturaleza, en tanto que los otros son simples y sólo se benefician de su virulencia, que puede llegar a ser exagerada.
El elemento vegetal, para actuar por completo, con fuerza y suavidad a la vez, debe estar entero, provisto de todos sus componentes. Si los químicos han podido separar un vegetal en sus constituyentes más simples, no han logrado, en cambio, reconstruir el vegetal entero a partir de sus componentes mejor conocidos. Se cree conocer la composición de la col, pero no se sabe realizar la síntesis de la col.
Para poder actuar, el producto natural comporta en su fórmula todos los elementos necesarios para su acción. Los diferentes factores se completan, se refuerzan o se moderan entre sí. Tomemos como prueba el ejemplo de una enfermedad, el escorbuto.
Jamás ha podido ser curado por la vitamina C (llamada vitamina antiescorbútica) de síntesis, incluso tomada a grandes dosis. En cambio, el escorbuto se cura con ciertas verduras o frutas (col, limón). ¿Por qué? Porque, en el vegetal, la vitamina C va asociada a otra vitamina (C2) necesaria para su acción.