lunes, 6 de septiembre de 2010

REIKI Y CRISTALES, ALMAS GEMELAS





A lo largo de mis experiencias con Reiki y las piedras preciosas, me he dejado llevar siempre por el mundo espiritual. Y aprendí una hermosa lección: lo que tiene de especial Reiki con piedras es el encuentro de dos energías de forma natural y activa. Y gracias al mismo se activan mutuamente.

El resultado es algo más que la suma de ambas energías. Dos energías naturales. En las piedras preciosas y en los cristales se ocultan las fuerzas luminosas y radiantes del universo, capaces de activar de forma natural nuestros poderes de autocuración y de adquirir una conciencia más profunda de la Luz divina.

Con Reiki, podemos canalizar estas fuerzas radiantes del universo y hacerlas fluir mediante la imposición de manos hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si aplicamos ambas fuerzas combinadas entre sí y de forma complementaria e intensificadora, podremos vivir maravillosas experiencias. El mundo de las piedras preciosas y los cristales se formó en el regazo de la madre tierra. Durante milenios, han crecido en completo silencio, como flores luminosas en la oscuridad.

En ellas está contenida la luz divina de toda su perfección, pureza y claridad. La unidad ha quedado expresada de forma perfecta en cada una de las estructuras cristalinas. Su luminosidad y sus radiaciones van mucho más allá del universo, su vínculo con el mundo de la luz, a partir del cual se ha formado la misma piedra y cualquier ser vivo refleja la necesidad de encontrarnos a nosotros mismos en lo divino y de ser aceptados y amados.

Muestra el camino de nuestra conciencia hacia lo divino, hacia la luz, y de su capacidad de conducir el espíritu hacia la materia. La palabra Reiki procede del idioma japonés y expresa la energía vital Universal. Una energía que existe en abundancia en el universo y de la que en realidad Todos podemos disponer. Sin embargo, con la entrada a esta vida, nuestro Cuerpo físico nos condiciona y nos vincula a las vibraciones rudas de la materia y a las necesidades que de ello resultan.

Con el desarrollo paulatino de nuestra consciencia podremos reconocer las relaciones existentes entre la materia y el Espíritu, reforzando el anhelo de nuestra alma por retornar hacia su origen. Por recordar la luz y lo divino, con la intensidad suficiente para que la luz pueda fluir en mayor medida en nosotros.

Una de las formas de vincularse a este proceso es la iniciación Reiki. Con la primera iniciación se depura y activa nuestro canal curativo, de tal forma que podemos convertirnos en intermediarios entre el espíritu y la materia.

Ambas cosas, las piedras preciosas y Reiki son fuerzas de luz naturales, fuertes y concentradas, que despiertan en nosotros a una nueva vida la conciencia divina de la luz.

La relación de Reiki con las piedras preciosas

Las piedras preciosas son vibraciones vivas y pulsantes, por mucho que a algunos les parezcan rígidas y carentes de vida. Cuando deseamos atraer hacia nosotros las energías lumínicas depuradas de los cristales las tenemos que recibir con luz y con amor.

Mediante Reiki, tiene lugar una activación muy intensa, sencilla y concentrada de la energía luminosa de las piedras. Nuestras manos Reiki iniciadas emiten luz y amor de forma muy intensa. Cuando tomamos una piedra, ésta se siente amada inmediatamente. Además de aceptada y atravesada por luz y por amor. En esta activación lumínica la piedra o cristal encuentra un acceso íntimo en nosotros.

Mediante la aplicación de los símbolos Reiki a un cristal o piedra preciosa, ésta encontrará su máxima realización: su conciencia luminosa. Podrá reencontrarse de nuevo en la unidad de la luz con el mundo espiritual.

Es inmensa la alegría que experimenta en la reunificación con su fuente de Luz, e infinitamente hermosa, amorosa y curativa es la bendición que por este favor vuelve a la tierra y al dador y receptor del Reiki. Reiki canaliza la energía de forma más concentrada e intensa. Por tanto, se beneficia del uso de los cristales y piedras en las terapias y meditaciones.

Mi experiencia con Reiki y cristales ha sido la más bella de cuantas puedan ser imaginadas. Un maravilloso sentimiento de amor compartido. La plenitud del reencuentro entre mi alma y la fuente de toda luz... El encuentro de mi espíritu con el de mis amigos, los cristales...

Asimismo, aconsejo la utilización de piedras en terapias a los iniciados en Reiki a partir del segundo nivel. La energía de los cristales es muy intensa. Actúa como un rayo láser, canalizando e intensificando la energía Reiki. Sólo los más acostumbrados al trabajo con las energías pueden utilizarlas sin experimentar efectos depurativos demasiado molestos. Sobre todo en los casos de aplicación directa de los cristales sobre el cuerpo físico.

En el segundo nivel de Reiki, la activación de la energía de los cristales y piedras preciosas mediante los símbolos los hacen especialmente indicados para los tratamientos a distancia.

Los cristales y los símbolos Reiki unidos activan, canalizan e intensifican el rayo curativo, alcanzando éste su máxima y divina expresión. Y evitando ambos la dispersión de la energía lumínica. Una salutación Reiki, una sesión de curación, la meditación Reiki con cristales... Todo adquiere una nueva dimensión con la colaboración de los cristales.

Caridad P. Alvarez Paz

2 comentarios:

Mercedes dijo...

Aquí estoy de nuevo, después de semanas de ausencia, aprendiendo en tu casa, hoy la relación de las piedras preciosas y el Reiki.
Gracias y hasta pronto.
Un abrazo.

Maria de los Angeles dijo...

Hola Mercedes, buen dia!
Si, un tiempo de ausencia pero reencontrandonos, gracias por pasar y dejar tu comentario!!
Un beso!!